junio 04, 2020 1 Comentario

Han cambiado varias cosas desde que llegó la pandemia a Chile. Todos hemos visto alterada nuestra rutina y jamás nos imaginamos un 2020 como el que estamos viviendo. En este post nos gustaría invitar a la #ComunidadP3 a aprovechar este contexto como una oportunidad para cuestionarnos la ciudad y repensar el lugar que la bicicleta podría tener en ella.

Aun cuando la recomendación es quedarnos en casa y evitar salir, a medida que vayamos retomando la rutina será necesario moverse y hacerlo de una forma segura. Es aquí donde las bicis pueden tener un rol protagónico, queremos ahondar en el por qué y plantear este posible cambio como algo que vaya más allá de la contingencia y que perdure en el tiempo. 

Además de los beneficios lógicos de un medio de transporte como la bici, ésta tiene características que la hacen ser particularmente relevante en el contexto de Covid-19, a continuación les dejamos algunas de las más importantes:

Economía
La bicicleta puede ser muy importante en la recuperación económica después de la pandemia, y en permitir que ésta sea sostenible. Suele suceder que después de periodos de recesión económica, una típica alternativa de reactivación sea invertir en grandes proyectos de infraestructura que generen empleo, pero que también contaminan. Invertir en infraestructura ciclística en cambio, permite promover un desarrollo económico responsable con el medioambiente; por cada kilómetro pedaleado evitamos aproximadamente la emisión de 250 gramos de CO2.

Hay además estudios que respaldan que los ciclistas tienen una mayor tendencia a comprar en negocios locales. Esto puede ser un aspecto muy positivo, teniendo en cuenta que las pymes han sido una de las principales golpeadas por la pandemia. 

Por último, recordemos que la bicicleta es un medio de transporte barato, y que si la comparamos con otras alternativas disponibles como el transporte público y andar en auto, en pocos meses se recupera el gasto que significa comprar una. 

Salud
La bicicleta siempre ha sido una gran alternativa de transporte, porque al pedalear además de no contaminar estamos haciendo ejercicio. Dada la contingencia, ambos beneficios adquieren una particular importancia. Por una parte, andar en bici contribuye a mejorar la calidad del aire de las ciudades, algo clave si tenemos en cuenta que eso tiene estrecha relación con la letalidad del Covid-19 y que las enfermedades respiratorias son un problema de salud pública relevante. Por otra parte, no nos olvidemos de la salud mental. El encierro y todo el estrés por la incertidumbre de este período hace necesario que encontremos formas de despejarnos, y debemos hacerlo respetando la distancia social necesaria para no contagiarnos. 

¿Cómo incentivar a que más personas se muevan en bici?
Uno de los principales motivos de por qué la gente no se mueve en bici por la ciudad es por miedo a sufrir accidentes. Existe mucho debate con respecto a cómo generar ciudades más seguras para los ciclistas, y un punto en el que hay bastante consenso, es que mientras más ciclistas hayan en la calle, habrá menos accidentes y será más seguro pedalear. 

Generar infraestructura para ciclistas es un primer paso para incentivar que más personas se animen a pedalear y durante la pandemia han surgido distintas propuestas que se podrían tomar como ejemplo.

Las ciclovías “pop up” han sido una medida que partió en Alemania y luego ha sido imitada por otros países como Inglaterra e Italia. Básicamente se trata de redibujar las líneas de las calles y agregar una pista exclusiva para bicis. Esta medida ha probado ser muy útil y de bajo costo, y no ha afectado en exceso la velocidad de desplazamiento de los autos. 

Otros países, como Francia, han ido más lejos y pretenden hacer que las personas puedan acceder a reparaciones mecánicas gratuitas por un monto máximo en ciertos talleres, junto con contar con más espacios para estacionar sus bicis. La idea es que la gente pueda volver a moverse respetando la distancia social, desafío que la ciudad de Amsterdam resolvió pasando a los peatones a las ciclovías, a los ciclistas a la calle y prohibiendo que los autos anden a más de 30 km/hr. 

En Latinoamérica, Bogotá y Lima han implementado ciclovías temporales adicionales a su red habitual, y ya han anunciado la construcción de ciclovías permanentes. 

En Chile no han habido aún anuncios importantes, más bien han sido iniciativas puntuales a nivel municipal, como lo que ha hecho Las Condes habilitando ciclovías y anunciando nuevos proyectos. Es muy importante que los esfuerzos sean coordinados entre municipalidades, de modo de que haya una continuidad en los trazados y moverse por la ciudad completa sea una alternativa real para los que andan en bici. 

¿Qué tan viable es que más gente se cambie a la bici?
En Santiago, 2 de cada 3 viajes que se realizan en auto son de menos de 7 kms de largo, distancia totalmente pedaleable, teniendo en cuenta que en promedio cada viaje en bici en Santiago es de 4 km. Los principales argumentos que frenan a las personas a moverse en bici no tienen que ver con la distancia, sino con la percepción de riesgo, algo que como mencionamos previamente se relaciona directamente con la cantidad de ciclistas en la calle, por lo que se abre un gran momento para aprovechar este tiempo y hacer que más personas salgan a la calle en dos ruedas.

Con la llegada del coronavirus hemos escuchado en reiteradas ocasiones la importancia del distanciamiento social. Eso debe entenderse como una medida de salud, y no como una filosofía de vida. La pandemia ha demostrado lo importante que es coordinarnos como sociedad para enfrentar este tipo de desafíos. Encarar este contexto desde una perspectiva individual aumenta el riesgo del peor escenario para la movilidad de la ciudades, este es, que aumenten los autos y con ello la contaminación y los tiempos de viajes. En P3 creemos que la bici es una alternativa individual compatible con un enfoque colectivo.

Esperamos que este post sirva para que entendamos que este difícil contexto nos plantea una oportunidad importante, y que es desafío de todos decidir en conjunto qué tipo de ciudades queremos en el futuro y cómo vamos a transportarnos en ellas.

 

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1 Respuesta

Soledad Berrios

junio 06, 2020

Me parece una visión muy realista de lo que estamos viviendo y de lo que vendrá y al mismo tiempo propositiva en cuanto a como considerar cambiar nuestro medio de transporte hacia la bici y asi mejorar nuestra calidad de vida y la de todos

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